sábado, 2 de diciembre de 2017
Tumbas perdidas y cabezas robadas
Durante 15 años, el cadáver de Eva Duarte de Perón se convirtió en uno de los más grandes misterios políticos de la Argentina, entre hurtos e historias varias. Pero todo lo ocurrido no se relaciona con la atrocidad sufrida para con su hermano Juan Duarte post mortem.
Fue en el año 1953 cuando Germán Fernández Alvariño, también conocido como el oscuro "Capitán Gandhi", importante personaje de inteligencia de la marina, ingresó ilícitamente al cementerio y le quitó la cabeza con un corta-fierros. Su objetivo fue llevar su trofeo a su despacho.
Durante sus interrogatorios, Gandhi no dudaba en amedrentar a sus subordinados con su morbosa adquisición. Solía sacar la cabeza de Juan Duarte del refrigerador e intimidada a sus subordinados bajo la frase "Dale, contános a Juancito y a mí lo que sabés".
Este hecho se propagó hasta que un día, el militar Alejandro Agustín Lanusse, quien fue testigo de lo que ocurría con la profanación del cuerpo de Duarte, le exigió a Alvariño que la devuelva a su lecho de muerte. Fue así como el cuerpo completo de Juan descansa actualmente en el nicho familiar.
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