miércoles, 13 de diciembre de 2017

El cuidador del cementerio



Muchos han visto deambular por los túneles del Subte A un pequeño ser vestido de negro con un farol en sus manos, pero nadie quiere hablar de él; algunos porque dicen que es el mismo diablo, y otros porque afirman que es el cuidador de un cementerio muy antiguo.

Cuando se realizaron las primeras excavaciones para construir los túneles se encontró un cementerio y algunos comenzaron con el saqueo de objetos valiosos. Pero de repente hubo un derrumbe que dejó a los saqueadores atrapados, y las autoridades decidieron cambiar el trayecto del subte, desviándolo de ese lugar.
Todos afirman que el extraño sujeto es el cuidador de los tesoros del cementerio.

La próxima vez que viajes en la línea A presta mucha atención, quizás te cruzas con algún fantasma antes de llegar a destino...

martes, 12 de diciembre de 2017

La estación fantasma




Otro de los sucesos es contado no sólo por trabajadores de la línea A sino también por pasajeros. En uno de los trayectos en los que se corta la luz de los vagones, muchos afirman haber visto una extraña estación que no figura en el recorrido, en la que hay personas con vestimentas antiguas esperando el subte.

La próxima vez que viajes en la línea A presta mucha atención, quizás te cruzas con algún fantasma antes de llegar a destino...

lunes, 11 de diciembre de 2017

El degollado del sanitario - Terror en la Línea A del Subte




 Un antiguo operario de la estación Sáenz Peña concurrió una mañana a los sanitarios destinados al personal de servicio. En ellos encontró a un hombre degollado sobre un gran charco de sangre.
Su primera reacción fue salir a los gritos para alertar al personal de seguridad de la estación, quienes acudieron rápidamente a inspeccionar el lugar. Pero al regresar, el sitio estaba en perfectas condiciones.
Concluyeron que todo el asunto se debía a una alucinación sufrida por las condiciones del ámbito laboral.
Pero al poco tiempo volvió a repetirse la situación, esta vez protagonizada por otro trabajador. De hecho, durante largo tiempo muchos empleados afirmaban haber visto al degollado en el baño de dicha estación, a tal punto que se decidió clausurar esos baños.
Estos hechos desencadenaron una investigación que estableció que muy cerca de la estación, precisamente en la calle San José, años atrás habían acuchillado en el cuello a un hombre, quien se desangró mientras huía, y finalmente cayó muerto a metros de la boca del subte de la estación Sáenz Peña.

La próxima vez que viajes en la línea A presta mucha atención, quizás te cruzas con algún fantasma antes de llegar a destino...

sábado, 9 de diciembre de 2017

El fantasma de la novia - Terror en la Línea A del Subte




Hace muchos años, una mujer se encontraba en el altar esperando a su novio para casarse, pero recibió por parte de sus amigos una terrible noticia: su amado no se presentaría a la boda porque se había arrepentido. Ella entró en una crisis nerviosa y corrió a la boca de subte para luego arrojarse a las vías.

Muchos cuentan que entre las estaciones Pasco y Alberti deambula su fantasma con vestido de novia, aunque hace mucho que nadie lo ve.

El fantasma sólo se ha visto los días sábados por la tarde, dentro del horario en que habría tenido lugar la boda, de haberse realizado.

La historia cuenta que después de varios años, el novio fue mortalmente acuchillado en la calle San José y a partir de aquel momento nunca más se volvió a ver a la novia flotando por las estaciones Alberti y Pasco.

La próxima vez que viajes en la línea A presta mucha atención, quizás te cruzas con algún fantasma antes de llegar a destino...

viernes, 8 de diciembre de 2017

Los fantasmas del Teatro Maipo



Así como el antiguo Teatro Colón tenía sus fantasmas, otra tradicional sala porteña se ufana de las “presencias” que se advierte entre sus paredes. Se trata del Maipo —en Esmeralda 517, casi Corrientes—, el antiguo santuario porteño del teatro de revistas y las esculturales vedettes. “Este teatro tiene muy buenos fantasmas”, contó en una entrevista con Diario Popular la actriz Norma Aleandro. “Tiene dos en realidad: uno, pobre, se ahorcó, y el otro murió quemado en un camarín”. 
Este último se llamaba Ambrosio Radrizzani. Había sido actor, bailarín y autor del tango “El llorón” junto a su cuñado, el compositor y director de orquesta Juan “Pacho” Maglio. Pero quizás su mejor papel en el Maipo, donde siempre interpretaba roles de reparto, no sería en vida, sino después de ella. Radrizzani tuvo el honor, si cabe esta afirmación, de ser el primer fantasma de la sala. 
El 6 de septiembre de 1943 se representaba en el Maipo la revista Apaga luz, mariposa, apaga luz, encabezada por Alberto Anchart y la chilena Elsa del Campillo. Formaban parte del elenco, entre otros, Dringue Farías, Pablo Palitos, Olinda Bozán y la cantante cubana Rita Montaner. Dos minutos antes de terminar la función, mientras los protagonistas estaban en escena, se cayó un tacho de iluminación, que produjo el estallido de la lámpara que contenía. El chispazo inicial se propagó a las telas del decorado. El elenco corrió rápidamente para ponerse a salvo de las llamas mientras Anchart se dedicaba a tranquilizar al público. A la vez, iba cayendo el telón metálico, aislando del fuego a la sala. Por suerte, al ser un día hábil, la concurrencia al teatro no había sido muy numerosa, y enseguida se pudo desalojar la platea.
Sin embargo, la velocidad con la que se expandía el fuego sobre el escenario, devorando la escenografía, hizo que dos maquinistas de parrilla, Graciano Verger y Pedro Ariente, no alcanzaran a bajar de sus puestos y murieran calcinados. La misma suerte corrió Radrizzani, que se encontraba cambiando sus ropas en el tercer piso de camarines, justo del lado del incendio. La actriz Mecha Ortiz, que actuaba en el Politeama, en Corrientes y Paraná, con la pieza El hombre que yo quiera, ofreció una función a beneficio de las familias de los fallecidos en el incendio. Luego de poco más de un mes y medio, el 29 de octubre, reabriría el Maipo con el estreno de Pucha, que son lindas las noches oscuras y la reposición de Volvieron las oscuras golondrinas. Y el fantasma de Radrizzani siguió entonces en el Maipo. Se dice que cuando aparecía, se apagaban solas las luces de los pasillos. 
“Yo le tengo cariño”, contó la Aleandro. “Como siempre soy la primera en llegar, pongo música… Siento que por los camarines no estoy sola”. ¿Pero la actriz no mencionó dos fantasmas del Maipo en la entrevista? Efectivamente, no hay uno solo, sino que se siente la presencia de otra persona en la sala. Y se trata, según dicen, del chileno Luis Efraín Cáceres, un hombre muy trabajador que, a falta de amistades o familia en Buenos Aires, pasaba casi todo el día en el teatro, como encargado de la Sala de Maquinistas, y muy poco en la pensión donde alquilaba un modesto cuarto. Un día de 1985, Don Luis fue a hacerse un chequeo. No se sentía muy bien, pero no podía explicar qué era. Volvió al teatro algo consternado y deslizó ante un compañero que no había tenido buenas noticias de parte del médico. Durante los siguientes quince días nadie notó ningún cambio en su estado de ánimo. Don Luis siguió llegando temprano, realizando sus tareas con la misma obsesión de siempre. Pero el 4 de mayo de 1985 cambió la rutina: agregó una elegante corbata a su ambo habitual. Subió al primer piso, saludó al personal de administración, se fue al escenario, dejó todo a punto para una nueva función de La mujer del año, con Susana Giménez, y a las seis de la tarde tomó una cuerda, armó un nudo como solo él sabía hacerlo, y con esa misma soga se colgó de una viga de hierro en los techos de su querido teatro Maipo. Fue la manera que eligió Cáceres de esquivar el doloroso destino que un cáncer terminal le tenía reservado para un futuro no muy lejano. “Pensamos que Cáceres es el que más visita el escenario”, continúa Aleandro. “Nosotros lo hemos podido comprobar; hay funciones a las que viene. Y son las que mejor salen. No lo he visto nunca, pero oírlo caminar sí, de un lado para otro y, por ejemplo, en ciertas escenas de Master Class, él aparecía al comienzo de la obra. La puerta del centro a foro era por la que yo salía, había siempre un maquinista que la abría al ponerse la luz del escenario, y empezaba a caminar Cáceres. El muchacho se moría de miedo, pero lo llegué a convencer de que Cáceres ya venía hacía tiempo; que no tuviera miedo, que no pasaba nada malo”. 
La misma recomendación le hacía la artista a la cantante y actriz Lucila Gandolfo, que integró el elenco de Master Class. “Si alguna vez nos inquietábamos, Norma nos decía que era amigo, que no había que temerle”, contó Gandolfo. “En más de una ocasión hubo ruidos extraños en el escenario que no provenían de nada conocido ni explicable, como que vibraba una barra de luces, o como si alguien golpeara con algo metálico. Y sin embargo, no había nadie en la parrilla, una zona inaccesible durante el transcurso de la función”, acota la actriz. El músico Santiago Rosso, que trabajó en la segunda temporada de la misma obra en el Maipo, me confió: “A los nuevos en la sala les advierten sobre Cáceres. Nadie duda de su existencia y todos hablan de él como un personaje conocido aunque con muchísimo respeto y algunos con un poco de miedo”. Inclusive, lo esperan: “Una noche normal, sin tormenta ni viento, me sentí molesto durante el primer acto por un insistente ruido que provenía de las alturas de la parrilla. Desconocía el origen y la causa. Un ruido seco, como si fueran golpes... En el entreacto, cuando bajé a los camarines, me crucé con Norma, exultante de alegría. Estaba feliz de que finalmente Cáceres se había manifestado y eso era un buen augurio. ‘Me estaba preocupando’ —dijo Norma—. Ya llevamos muchas funciones y no aparecía. Pensé que estaba enojado conmigo’”.
Marcelo Gómez, el tenor de la obra, también fue testigo de algo fuera de lo común: en sus primeros días en el teatro, durante las pausas en los ensayos, aprovechaba para ir a fumar tranquilamente a una terraza ubicada cerca del piso de los técnicos, a la altura de la parrilla de luces del escenario. En una oportunidad, de regreso de su rutina, le contó a un empleado de la sala que se había encontrado en la terraza a un técnico que no conocía, pero que de todos modos había saludado. La cara de su interlocutor fue más que elocuente, dándole a entender que no debía volver a ese lugar al que nadie se atrevía a ir. Luego entendería el porqué: esa terraza está a metros del lugar donde se ahorcó Cáceres. Incluso Lino Patalano, actual propietario del Maipo, jura que es el chileno Cáceres el que domina el ascensor de la sala de tanto en tanto. Él dice que los fantasmas de su teatro no son malignos y que, al contrario, traen suerte en las funciones. A pesar de los testimonios, no queda claro por qué los actores y el personal del teatro identifican al fantasma de Radrizzani con las luces que se prenden y apagan solas o al de Cáceres con los diferentes sonidos sobre el escenario. ¿Y si quizás Ariente y Verger, los pobres maquinistas que perecieron calcinados, se manifiestan también a los trabajadores de la sala? Dos fantasmas, muy distintos, y sin embargo unidos por un amor muy grande al teatro que los cobijó. La muerte, para los artistas “que se van de gira”, después de todo, es cambiar el escenario y empezar la función en otro lado.



jueves, 7 de diciembre de 2017

El fantasma del Jardín Botánico




En el espacio verde en el que muchísimos porteños y extranjeros se dedican a pasear, no pareciera ser un lindo lugar para trabajar, y mucho menos de noche.

Muchísimos vendedores y empleados del parque Carlos Thays sostuvieron que hay duendes y fantasmas que asustan a los gatos. El invernadero es uno de los lugares que más historias sobrenaturales esconde.

Varios guardias nocturnos explicaron que, en las grabaciones de las cámaras de seguridad, se ven imágenes y siluetas blancas. Amanece con las puertas y ventanas abiertas muchas veces, aunque hubiesen sido cerradas la noche anterior.

A su vez, los serenos explican que, casi todas las noches, se escuchan ruidos y lamentos en medio de la vegetación del lugar.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

El ahorcado del cementerio de Chacarita




Hay más de un mito urbano que encierra este cementerio, como el del ahorcado. Muchos juran haber visto un hombre colgado del árbol que se encuentra en la esquina de Jorge Newbery. Explican que se trata de un señor grande, que aparece de noche, supuestamente en los días de luna llena.

Muchos testigos explican que se nota su estado fantasmagórico, ya que se puede ver a través de él y que desaparece a los segundos de haberlo visto.

martes, 5 de diciembre de 2017

Duendes en el Teatro Colon



Se dice que, entre la amplia gama de duendes, están los que se alimentan de las emociones humanas y de la música...y un lugar como la Opera de Buenos Aires parece bastante idóneo para estar habitado por esta clase de inquilinos...

Los investigadores van al Teatro Colón, habiendo oído los rumores, y se entrevistaron con uno de los referentes del área de carpintería. Habiéndole preguntado por los sonidos extraños que se oyen tras las funciones, éste los atribuyó al hecho de que la madera tras funciones donde se recalienta (y reacomoda) por la potencia de los focos, se enfría y vuelve a su posición original, generando los sonidos.

Sin embargo, les presentó a otro empleado, de nombre Avalos, que creía realmente en estos duendes. Avalos contó que, en el 2002 encontraron muerto al jefe de Mayordomía, y las causas de su muerte de debieron a un infarto debido a algo que vió....la leyenda dice que fueron duendes. Incluso, contó que hay historias sobre una empleada de limpieza que, habiendose quedado encerrada por accidente en un palco una noche, enloqueció escuchando como le cantaban voces....y terminó renunciando ni bien la encontraron encerrada.

Se concertaron dos citas más: con una reconocida bailarina que ya no trabaja, y con un aspirante a cantante. Este último les mostró unas notas de su padre, un cantante del Colón que un día dando una nota alta se cortó las cuerdas vocales y tuvo que abandonar...

En esas notas consignaba que, en 1962, en un ensayo de Sueño de una Noche de Verano, un personaje minúsculo, personificando a Puck, apareció sobre el escenario, se adueñó de las atenciones de todos con sus movimientos, y al momento desapareció. Se decía que, el papel de Puck por lo general invoca a los duendes de una manera u otra cada vez que se ensaya para una puesta en escena de esa obra....como si los atrayera.

La bailarina por su parte, contó que en el Colón suele aparecer, en los espejos de los camerinos de las bailarinas, el espíritu de una bailarina que se suicidó porque no podía bailar más debido a una rotura de tobillo. Sofía, como se llama el fantasma, imita los movimientos de las bailarinas que se miran al espejo, y al cabo de un momento, desaparece.

Antes de despedirse, el cantante les dió una cinta de uno de sus ensayos en una sala en el segundo subsuelo...a pesar de que en la sala eran todos adultos, a un nivel casi imperceptible, en la cinta se pudo apreciar...la risa de un niño...

domingo, 3 de diciembre de 2017

Seres extraños en el subte de la línea A



En la red de subterráneos más vieja de la Argentina hay un mito de que en la media estación, entre Alberdi y Pasco, hay seres sobrenaturales, que aparecen en los vagones durante los últimos viajes del día.

Varios pasajeros confesaron que, cuando pasaban por esta parte del recorrido, las luces del vagón titilan y hasta por momentos se oscurece todo completamente. En ese instante, se pueden ver los fantasmas que “viven” allí.

Cuenta la leyenda que, mientras se realizaba la construcción de la media estación, ocurrieron múltiples hechos escalofriantes. El principal fue la muerte de dos obreros italianos por la caída de una viga, en medio de la edificación. Debido a esto, se canceló por completo el desarrollo de la misma y muchos sostienen que los ven sentados o parados en las vías, mirando a los pasajeros.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Tumbas perdidas y cabezas robadas




Durante 15 años, el cadáver de Eva Duarte de Perón se convirtió en uno de los más grandes misterios políticos de la Argentina, entre hurtos e historias varias. Pero todo lo ocurrido no se relaciona con la atrocidad sufrida para con su hermano Juan Duarte post mortem.

Fue en el año 1953 cuando Germán Fernández Alvariño, también conocido como el oscuro "Capitán Gandhi", importante personaje de inteligencia de la marina, ingresó ilícitamente al cementerio y le quitó la cabeza con un corta-fierros. Su objetivo fue llevar su trofeo a su despacho.

Durante sus interrogatorios, Gandhi no dudaba en amedrentar a sus subordinados con su morbosa adquisición. Solía sacar la cabeza de Juan Duarte del refrigerador e intimidada a sus subordinados bajo la frase "Dale, contános a Juancito y a mí lo que sabés".

Este hecho se propagó hasta que un día, el militar Alejandro Agustín Lanusse, quien fue testigo de lo que ocurría con la profanación del cuerpo de Duarte, le exigió a Alvariño que la devuelva a su lecho de muerte. Fue así como el cuerpo completo de Juan descansa actualmente en el nicho familiar.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Un monumento a la amistad que terminó en tragedia



Tres jóvenes amigos, Adolfo Mitre, Lugones y Alberto Navarro Viola, deciden celebrar sus años de amistad con la construcción de un memorable monumento. Para logra su objetivo, se dirigieron a la municipalidad para colocar el imponente panteón en uno de los puntos claves de la ciudad. Evidentemente, su pedido fue rechazado por las autoridades.

Uno de ellos tuvo la brillante idea de comprar una pequeña parcela en el emblemático cementerio para lograr su cometido. Una vez inaugurado, amigos y familiares se internaron en un emblemático brindis diplomático, el cual formo parte del centro de atención de la Ciudad durante semanas.

Lamentablemente, la tragedia no tardó en llegar a sus vidas. Resulta que los tres murieron a los nueve meses de la celebración. Cada uno por causas diferentes pero con un mismo destino marcado, quizás vinculado al acto conmemorativo.

Estoy cerca...

Una chica va caminando de regreso a casa cuando de pronto encuentra unas 20 fotos de Polaroid envueltas por una goma elástica. En la p...